Me despido
No le pongo ni una pega
al tesoro que me has dado
de tus manos:
me cura como friega,
destroza los candados
soberanos
de la puerta de mi ser,
me levanta si caigo
despeñado
y me infunde buen placer
al mostrarme el arraigo
de mi hado.
Tuve algún tropiezo
por jugar mi partida
sin pasión
pero solo era el comienzo
del momento que la vida
nos brindó.
Ahora, tal cual viene
la vida, me organizo
a mi manera
y ni el frio de la nieve
ni el dolor del granizo
me supera.
Me enseñaste a volar
y mi vuelo no has seguido
ni de lejos,
te enseñé a caminar
y dejaste un recorrido
circunflejo.
Tuve mas de un enojo,
decepción y parida
por persona.
Y al abrirme los ojos
observé que la vida
no perdona.
Ahà te quedas corazón,
orgullosa del pasado
momento
en que tuviste razón.
Pero ya me he cansado
del intento
de darte fe, darte virtud,
exprimir más la relación
que ha acontecido,
asentar tu juventud…
Y sin mas dilación
me despido.
